Que se entienda

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Comentario Político / Lourdes Alonzo Parrao
Si no se entiende el significado político de la visita del Presidente Andrés Manuel López Obrador a Campeche, entonces tenemos la cabeza hueca y vivimos en la fantasía de los sueños guajiros.
Vino con toda la maquinaria pesada a reconocer el buen trabajo del gobernador Carlos Miguel Aysa González, a recordar que el ex Presidente Enrique Peña Nieto de extracción priísta jugó limpio en el pasado proceso electoral, no metió las manos ni destinó un peso del presupuesto federal para apoyar a su candidato Antonio Meade.
Y al final respetó la voluntad de la mayoría lo que le permitiría estar hoy al frente del Ejecutivo Nacional. Vino a reconocer que el PRI ya no es el partido que jugaba sucio y metía hasta los pies para que sus candidatos obtuvieran el triunfo.
Claro, pausado y muy tranquilo el Presidente de México nos reconoció como un Estado seguro, con los índices más bajos de violencia, uno de los mejores en el manejo de la pandemia y cuyo gobernador trabaja en completa coordinación con el gobierno federal.
En el lenguaje político se entiende que vino a calmar las aguas, a decirle a los adversarios del PRI que el odio derramado y por derramar en redes sociales es innecesario, inútil, porque es un partido renovado, con sangre nueva en sus filas, modernizado y capaz para gobernar y para reconocer sus derrotas y sus triunfos son y serán legítimos.
El viejo PRI murió con Peña Nieto, ese Presidente escupido y denigrado, que jamás se expresó mal de quienes públicamente le decían las peores cosas y le criticaban duramente cualquier tropiezo o yerro en su vida pública y privada. Un mandatario de Estado respetuoso de la libre expresión de las ideas.
Pelearse, dividirse, fantasear en un posible fraude electoral con presupuesto público es hacer fuera de la bacinica, ahora se gana con trabajo previo por y para el pueblo, con sudor y propuestas reales.
El sueño de “me robaron la elección” será la excusa más tonta en este proceso electoral, la más grande en el país, perderán los que solo hablan y no caminan, los que no cumplieron en sus cargos anteriores, los que engañan y le apuestan a la mentira y a la simulación.
Hoy el juego es, fue y será limpio. Ya deje de ofender a su amigo, hermano, conocido, deje de etiquetar y reconozca, como lo hizo el presidente Andrés Manuel López Obrador en su mañanera de ayer, que ahora se respeta la voluntad popular. Seamos más objetivos y menos fantasiosos. Ese PRI que usted critica ya se fue.

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